¿QUÉ SON LOS PROCESOS IMPLÍCITOS Y CÓMO MEDIRLOS?

El modelo clásico de procesamiento de información nos indica que los estímulos que nos rodean ingresan al sistema cognitivo, es decir, son INPUTS, los cuales son procesados con el fin de emitir un OUTPUT o respuesta conductual.

Sin embargo, el camino para llegar a la respuesta conductual abierta es largo y mientras tanto se manifiestan diversos fenómenos que nos revelan información poco accesible incluso para el mismo individuo.

Estos fenómenos de difícil acceso son los aspectos IMPLÍCITOS DE LOS PROCESOS COGNITIVOS los cuales cumplen ciertas características y pueden ser medidos a diversos niveles.
Tras la aparición de un estímulo se presentan los procesos implícitos que son respuestas: 
1) Incontrolables: el sujeto no pretende involucrarse en el proceso; 
2) Inconscientes: el proceso ocurre aún sin la consciencia acerca del estímulo, la respuesta y la transición estímulo-respuesta; 
3) Eficientes: ocurren con poca capacidad atencional, incluso pueden ser pre-atencionales; 
4) Rápidos: ocurren en un intervalo de tiempo muy corto.
Actualmente las técnicas de medición biométrica nos permiten tener acceso a los fenómenos implícitos, obtenemos un registro prácticamente continuo de las señales lo cual facilita la comprensión de muchos fenómenos psicológicos.
Evidentemente la tecnología ha sido fundamental para el desarrollo de biosensores y algoritmos que nos permitan medir de forma no invasiva y analizar estos aspectos implícitos, entre los biosensores destacan el eye-tracker, reconocimiento de expresiones faciales, respuesta galvánica de la piel (GSR), y las técnicas de medición de la actividad cerebral como el electroencefalograma (EEG) y la resonancia magnética funcional (fMRI).
Algunos ejemplos de procesos implícitos son los cambios en la modulación de la respuesta galvánica ante un estímulo emocional, que se interpreta como un incremento en el arousal. Los cambios en la potencia espectral del EEG, es decir, la cantidad de los diferentes ritmos electroencefalográficos (p. e. alfa, theta, etc.) que se pueden asociar a un estado cognitivo. Otro ejemplo muy claro es la orientación automática de la atención visual mientras exploramos algún estímulo visual.
Todos estos fenómenos implícitos dependen, en algún nivel, de la actividad del sistema nervioso, y de manera interesante, se relacionan con el estado psicológico, mental o cognitivo de las personas, es decir, estas mediciones cambian dependiendo lo que realice el sujeto.
Resultado de imagen de cabeza con engranajes

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